Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Oh Virgen Bella, flor de nuestra tierra Virgen de Chiquinquirá, Madre providente, ruega por nosotros.

Este 9 de julio gran fiesta en honor a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. 

7:00 am. Misa desde su Santuario. 

10:30 am. Documental dedicado a la patrona de Colombia. 

11:00 am. Transmisión desde los jardines vaticanos, de la entronización de la imagen. 

12:00 m Misa solemne desde el Santuario de Chiquinquirá, y a las

6:00 p.m. Misa solemne desde Roma.

Historia

Declarada por el Papa Pío VII en 1829 como patrona de Colombia con su propia fiesta litúrgica, La Virgen de Chiquinquirá es una de las advocaciones más representativas con las que se venera la Virgen María en el catolicismo en el país.

Su historia se remonta hasta el siglo XVI donde el pintor español Alonso de Narvaéz, a petición de un fraile dominico, pintó sobre un lienzo de algodón indigena la imagen de la Virgen del Rosario acompañada de los santos San Antonio y San Andrés. 

Para el año de 1562 esta imagen se encontraba en la capilla construida para fines religiosos por el caballero Antón de Santana en la localidad de Sutamarchán, en la cual, doce años después debido a una gran humedad en la construcción, la imagen se vio afectada a tal punto de quedar prácticamente borrada. 

Debido a esto, la imagen es trasladada hacia el municipio de Chiquinquirá, donde fue abandonada en una habitación. Es entonces hasta 1585 que una humilde mujer proveniente de España de nombre María Ramos, encuentra el cuadro de la Virgen del Rosario aún más deteriorado, pues el paso de los años provocó que este se llenara de polvo y agujeros. Ella guiada por su devoción decide hacer lo posible por restaurar el lugar donde yacía el cuadro para proceder a colocarlo en el mejor lugar de la habitación. 

María diariamente visitaba la imagen de laVirgen para orar y rogar para que  se manifestara, hasta que una mañana se hizo realidad lo que tanto anhelaba, y fue gracias a una mujer de la localidad quien se paseaba cerca con su hijo, que María Ramos coincidió con presenciar este suceso, pues fue tanta la emoción y la sorpresa de aquella mujer chiquinquireña al ver el cuadro resplandecer y restaurarse hasta verse como recién hecho, que gritó y llamó a María y para un abrir y cerrar de ojos una gran cantidad de personas ya se encontraban allí. Así mismo la voz corrió hasta llegar al en ese entonces Arzobispo en Bogotá, quién comprobó por sí mismo la veracidad del acontecimiento.

Conoce más de la historia de la Virgen de Chiquinquirá aquí

Oración a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

chiquinquira

Oh incomparable Señora del Rosario de Chiquinquirá! Madre de Dios, Reina de los ángeles, abogada de los pecadores, refugio y consuelo de los afligidos y atribulados. Virgen Santísima, llena de poder y de bondad, lanza sobre nosotros una mirada favorable para que seamos socorridos por ti en todas las necesidades en que nos encontramos. Acuérdate, ¡Oh clementísima Señora del Rosario!, que nunca se oyó decir que alguien que haya recurrido a Ti, invocado tu Santísimo nombre, e implorado tu singular protección, fuese por ti abandonado. Animados con esta confianza, a ti recurrimos. Te tomamos desde hoy y para siempre por Madre nuestra, nuestra protectora, consuelo y guía, esperanza y luz en la hora de la muerte.

Líbranos de todo aquello que pueda ofenderte y a Tu Santísimo Hijo, Jesús. Presérvanos de todos los peligros del alma y del cuerpo; dirígenos en todos los negocios espirituales y temporales; líbranos de la tentación del demonio, para que andando por el camino de la virtud, podamos un día verte y amarte en la eterna gloria, por todos los siglos de los siglos.

Amén.

Poema a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

«En el principio de Dios omnipotente de amor y concepción de gracia concibió la tierra, el mar, el firmamento; y de la nada levantó el rostro 

Tembló el universo al escuchar su acento voraz;

Bordeé los mundos de su mano que las leves auras que aprisionan el férvido cíclico del océano;

y fue la luz, que súbito pasea la etérea inmensidad,

en el momento en que sus labios pronunciaron: «Sea». Más el ángel, el hombre, el universo, fueron de su poder ligera muestra; y alargando a su diestra un «Hágase», dijo dios, y fue María, en cuya frente dada en gracia todo el amor de hijo relucía todo el poder del Padre Omnipotente.

Sobre el pálido disco de la luna estampando sus huellas, la angustiosa faz levanta coronada del sol y las estrellas.»

Virgen de chiquinquirá