Reparar el mal causado
Todos en esta vida cometemos errores y muchas veces le causamos daño a las personas intencionalmente o no. Sabemos que tenemos un Dios misericordioso que siempre está dispuesto a perdonarnos y a brindarnos nuevas oportunidades; pero además de reconciliarnos con Él, deberíamos buscar la manera de tratar de reparar los daños hechos. Hoy queremos generar una reflexión que nos lleve a darnos cuenta de la necesidad de revertir nuestras acciones negativas hacia los demás para poder de verdad enmendar el daño hecho.
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El primer paso necesariamente es pedirle perdón a la persona ofendida y, además de ello, intentar de alguna manera reparar el dolor causado con acciones o incluso omisiones; esto podría ser un bálsamo para aquel a quien hemos herido. Pero eso sí, debe ser un perdón pedido con toda la sinceridad y desde el corazón porque a veces hay personas que lo hacen simplemente casi que por una obligación; no, si no hay un arrepentimiento sincero, es mejor ni siquiera animarse a hacerlo.
Bien mirado, buscar una reconciliación y también enmendar el mal causado lo deberíamos hacer incluso por y para nuestra paz interior. No hay nada que genere más esperanza y serenidad que el hecho de no tener cuentas pendientes con nadie y de esa manera poder acostarse todas las noches con la conciencia tranquila; eso nos brinda paz y nos acerca más a Nuestro Señor.
Por: Olga Umaña
Realizadora y presentadora Tele VID
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