Coronilla a la Divina Misericordia desde la Basílica del Milagroso de Buga

Señor Caído de Buga

La historia cuenta de una indígena que trabaja lavando ropa en el río de Guadalajara en el Valle del Cauca, pues deseaba comprarse una imagen de Jesucristo con el dinero que recibía por realizar esa labor. Un día cualquiera uno de sus vecinos termina involucrado en un proceso legal debido a una deuda que no tenía cómo pagar, ella para evitar que él terminara en la cárcel, tomó sus ahorros y cubrió su deuda. Pasado el tiempo, la mujer continuó en sus labores, donde días después vió como la corriente arrastraba un objeto brillante, el cual ella tomó y notó que era un pequeño crucifijo, lo llevó a su casa y lo puso en su altar, donde al siguiente día cuando la mujer despertó se percató que este había aumentado su tamaño hasta alcanzar un metro y treinta centímetros.

A esta imagen se le atribuyen varios milagros declarados bajo gravedad de juramento, donde los que más destacan son curaciones a enfermos por la devoción al Santo Cristo, es por esto que se le empieza a conocer cómo el señor de los milagros. 

Con el paso del tiempo la efigie fue alojada en la Basílica del señor de los Milagros de Buga desde su inauguración en 1907, a partir de esa época la basílica recibe miles de visitas de los más fieles en busca de cumplir sus promesas al señor de los milagros a cambio de favores que se le han pedido. Hasta 2019 la basílica era visitada por más de 3 millones de personas al año, este número decreció en el  2020 debido a la crisis sanitaria que aún atravesamos, sin embargo se ha ido permitiendo el ingreso de los feligreses de manera controlada. 

Oración al Señor de los Milagros de Buga

Señor de los Milagros, porque te amo, en este día quiero alabarte, bendecirte y darte gracias por tantos favores que me has concedido.

Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; te prometo comenzar desde hoy una vida nueva.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en cada uno de mis hermanos.

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio:

«Señor, si quieres, puedes curarme» (Mc 1,40). Cúrame, Señor, de la enfermedad del pecado y de las demás enfermedades que me hacen sufrir.

Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir siempre contigo durante la vida para vivir siempre contigo en el cielo.

Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, presenta tú misma esta consagración a tu divino Hijo.

Amén.

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