Novena de Navidad Dia 7

Consideración 

Día séptimo

Representémonos el viaje de María y José hacia Belén, llevando consigo aún no nacido,

al creador del universo, hecho hombre. Contemplemos la humildad y la obediencia de ese

Divino Niño, que aunque de raza judía y habiendo amado durante siglos a su pueblo con

una predilección inexplicable obedece así a un príncipe extranjero que forma el censo de

población de su provincia, como si hubiese para él en esa circunstancia algo que le

halagase, y quisiera apresurarse a aprovechar la ocasión de hacerse empadronar oficial y

auténticamente como súbdito en el momento en que venía al mundo.

El anhelo de José, la expectativa de María son cosas que no puede expresar el lenguaje

humano. El Padre Eterno se halla, si nos es lícito emplear esta expresión, adorablemente

impaciente por dar a su hijo único al mundo y verle ocupar su puesto entre las criaturas

visibles.

El Espíritu Santo arde en deseos de presentar a la luz del día esa santa humanidad, que El

mismo ha formado con divino esmero.

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